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Blog de Alicia Elizundia

Artículos periodísticos

SE PRESENTARA EN SANTA CLARA EL DUO DE YANET Y QUINCOSO

SE PRESENTARA EN SANTA CLARA EL DUO DE YANET Y QUINCOSO

El dúo caibarienense de Yanet y Quincoso se presentarán este miércoles a las 9 de la noche en la Casona de la UNEAC de Santa Clara, quines harán un amplio recorrido por la poesía hispanoamericana, además de interpretar obras de su autoría.

 

Desde Caibarién Yanet y Quincoso  proyectan darse a conocer en otros espacios con presentaciones mensuales en la casa de la poesía en  La Habana, así como presentaciones en Santa Clara y en su natal Caibarién

 

La poesía como resistencia ha sido la estética asumida durante toda la trayectoria artística de Yanet y Quincoso.

Agustín de Rojas: un eterno curioso sobre el ser humano

Agustín de Rojas: un eterno curioso sobre el ser humano

Este 11 de septiembre falleció en Santa Clara, quien ha sido considerado por la crítica como la figura cimera de la Ciencia Ficción en Cuba

Un amigo me llamó para darme a conocer la triste noticia de la muerte del escritor  santaclareño Agustín de Rojas. Enseguida me vino a la memoria la  tarde reciente en que  la UNEAC  le rindiera homenaje en la actividad El Rostro y la palabra.

Ese día después de escuchar la opinión de varios estudiosos sobre su obra, se le pidió que dijera algo y con el fino humor que le caracterizaba, rápidamente declaró que le parecía estar en presencia de su nota necrológica.  Posteriormente, agradeció tantos elogios e interpretaciones sobre su novelística.

Todos los panelistas coincidieron ese día  en la posición cimera que ocupa  en Cuba la  literatura de Ciencia Ficción escrita por Agustín de Rojas,  gracias a la  trilogía que nos legara: Espiral, Una leyenda de Futuro, y Año 200. No menos importante, fue valorada su obra ensayística.

Luego del homenaje, Agustín me concedió una extensa entrevista, quizás la última que diera para un medio de prensa. Entonces hablamos de muchos temas.  Comenzamos por su novela El Publicano, obra con la que dio un salto de la Ciencia Ficción al Cristianismo, una novela en la cual dejó mucho de sí “porque, según  me dijo, la escribió en pleno período especial con el propósito de transmitir aliento”.

Hablamos de los años que llevaba sin publicar, de sus muchas obras inéditas, de su visión sobre el miedo y sobre el futuro, y de la novela a la que se había entregado los últimos cinco años: La llegada del reino, una continuación de El Publicano, que al decir de sus amigos sería su gran novela.

Ante las múltiples profesiones a las que dedicó su vida: la de escritor, maestro científico y antropólogo, me aseguró que se definía cómo un eterno curioso sobre el ser humano, frase que encierra una filosofía de vida, que valoramos siempre quienes le conocimos.

Al conocer la noticia de su muerte enseguida vino a mi mente  todo lo que hablamos en esa última entrevista. Su andar quijotesco por las calles de Santa Clara. Su gran novela, aún inconclusa;  su cuerda locura, su espíritu humanista,  y su obra siempre previsora.

Es así Agustín como preferimos recordarte quienes te conocimos y admiramos.

 

EL BAR YEMAYÁ DE MADRID EN SANTA CLARA

EL BAR YEMAYÁ DE MADRID EN SANTA CLARA

“Una especie de Mejunje  en el centro de Madrid, eso es el Bar Yemayá,” dijo a su llegada a Santa Clara Pilar Zumel, directora fundadora de dicha institución cultural.

Admiradora de Cuba y de su cultura, Zumel  dejó un día de ser peletera para convertirse en la artífice del Yemayá.

“Muchos trovadores   santaclareños como Julio Fowler, Carlos Trova, Diego Gutiérrez, Yaima Orozco, Roly Berrío han pasado por este centro, por eso se imponía venir ahora al Mejunje  en Santa Clara, institución  que promueve ampliamente la cultura y la trova” declaró la directora del Yemayá.

 Agregó además,  que “su relación cultural con Cuba tenía que ser de ida y vuelta por eso se han creado varios proyectos de intercambio como el certamen  trovadoresco Rosas en el mar”,  cuyo ganador el madrileño David Torrico se presentará esta noche en el Mejunje.

Finalmente, apuntó Zumel  que han sido muchas las pequeñas  cosas que ha despertado su pasión por la cultura cubana.              

El teatro La Caridad de Santa Clara: 126 años después

El teatro La Caridad de Santa Clara: 126 años después

Intento trasladarme ahora 126 años atrás a lo que era entonces el centro de la ciudad de Santa Clara e imagino el gran ajetreo y la expectación de sus habitantes ante un suceso que constituía un gran acontecimiento cultural para la Villa: la inauguración del teatro La Caridad.

Imagino a las señoras elegantemente vestidas en aquel acto inaugural del 8 de septiembre de 1885, admirando a la nueva edificación, y sin salir del asombro ante la belleza pictórica de sus techos y sus decorados interiores.
La construcción que se erigía en el mismo espacio que ocupaba la Ermita de la Candelaria, primer templo que tuvo la Villa, era  donada por la patriota y benefactora Marta Abreu de Estévez,  y llegaba  para transformar el paisaje urbano de la ciudad con una importante repercusión en el orden económico y cultural.
Su ejecución no constituyó un hecho aislado en el panorama nacional, sino que fue una peculiaridad en las ciudades cubanas más importantes del siglo XIX.
La propuesta de la construcción del teatro se hizo saber al Ayuntamiento de Santa Clara en diciembre de 1883. El Dr. Don Luis Estévez y Romero tuvo a su cargo las gestiones para la adquisición del terreno y apoyó incondicionalmente la decisión de su esposa Marta Abreu. El Ayuntamiento, de total acuerdo, aceptó y aprobó la propuesta.
Fue así como, en menos de dos años, en agosto de 1885 se dio por terminada la construcción del teatro,  acordándose su inauguración para el 8 de septiembre, día de la virgen de la Caridad, patrona de Cuba.
Como parte de las actividades de inauguración, los habitantes de la Villa y de otros lugares de la provincia ofrecieron al día siguiente su agradecimiento a Marta Abreu y a su esposo en el propio teatro.
Agradecimiento imperecedero que tendremos los habitantes de esta tierra ante aquel gesto altruista que cambió para siempre nuestra cotidianidad.  Si hoy Santa Clara es considerada por nativos y forasteros una ciudad cultural en gran parte se debe a esa majestuosa edificación que es el Teatro La Caridad.

LA CASA DE LOS ROJAS EN REMEDIOS

LA CASA DE LOS ROJAS EN REMEDIOS

Hace unos días estuve de visita en Remedios y varias personas me hablaron de la situación de deterioro que presenta una casa del siglo XVIII que perteneció a una de las familias más notables de la Villa, edificación ubicada en la céntrica calle de  Gonzalo de Quesada esquina a Pi y Margall.

Los techos de armaduras de influencia hispanomúdejar de esta casa, junto a los de la Iglesia de San Juan de Bautista en Remedios, están considerados como los más relevantes de este estilo dentro del repertorio doméstico y religioso, respectivamente, de la aquitectura colonial cubana, me afirmó el arquitecto Reynando Mendoza Valdivia especialista de la oficina de monumentos y sitios históricos de la ciudad remediana.

Según la Dra. Alicia García Santana, en su libro Las primeras villas de Cuba (2008) la factura y decoración de los de techos de armaduras de la casa de los Rojas, muy semejante al de la Iglesia Mayor,  han sido calificados como “la más esplendida armadura de par y nudillo construída para una vivienda cubana”.

A pesar de ello, desde hace varios años un notable deterioro y el eminente peligro de perderla se ha ido apoderando de esta casa que ya sufrió el derrumbe parcial de su habitación esquinera en el 2007, apuntó el arquitecto Reynaldo Mendoza.

Actualmente cinco familias habitan esta casa, subdividida y sobreexplotada, sin embargo a pesar de ello mantiene  sus puertas originales y el techo de armadura de su aposento principal conserva en la coloración natural de la madera, decoraciones pictóricas con motivos naturales, en el que se reproducen además escenas de la vida cotidiana de aquella época.

Finalmente me  argumentó el especialista de  la oficina de monumentos y sitios históricos en Remedios, el arquitecto Reynaldo Mendoza que ojalá la antigua casa de los Rojas no engrose la lista de los valiosos edificios de esa Villa perdidos para siempre como el legendario Palomar, el antiguo ayuntamiento y más recientemente la antigua reparadora de calzados.

Cabría preguntarnos entonces, ¿Sería justo perder esta casa del siglo XVIII con un notable valor artístico, arquitectónico y testimonial?

¿Faltan recursos financieros y materiales, o falta establecer adecuadamente prioridades para administrar los recursos con un enfoque sensible para con la historia y el patrimonio?

Como varios remedianos, pienso que por su valor monumental, la casa de los Rojas está aún a tiempo de ser salvada.

Luis Cabrera Delgado y el retorno constante a la niñez

Luis Cabrera Delgado y el retorno constante a la niñez

Casi todos, cuando fuimos niños, quisimos tener como amigo a un escritor. Quizás como no pude conocer a ninguno y mucho menos decir que fuera mi amigo de verdad,  cuando hace más de veinte años conocí a Luis Cabrera Delgado en uno de los pasillos de la Emisora CMHW, lugar donde trabajaba,  pronto comencé a admirarlo.

Entonces, usaba una atractiva melena, como la que suelen llevar los escritores, pero lo que más me cautivaba de él eran sus palabras locuaces y su sinceridad.  Hoy  presumo de decir que cuento entre mis amigos a este hombre que, desde hace mucho tiempo, se divierte escribiendo para los niños.

Yo creo que no he salido de la niñez, lo que pasa es que para guardar la forma uno tiene que comportarse como un adulto,  si no me llevan para el psiquiátrico y me ingresan.  Pero cuando yo estoy solo en mi casa y nadie me está viendo yo soy un niño, juego, retozo y la literatura  me sirve mucho para divertirme.

Así me confesó un día en una de las entrevistas. Pero yo les aseguro que el retorno a su niñez no solo ocurre entre las paredes de su casa. Para creerlo, tendrían que haberlo visto, el día de la celebración del cumpleaños de Alicia Alonso en Santa Clara. Luis  goloseaba como un niño el enorme cake con el que homenajearon a  la prima bailarina, el que una vez concluida la función  degustamos  en pleno escenario del teatro La Caridad.   

Pienso que su capacidad de hacernos divertir, no está sólo en ese niño que aún revolotea en sus adentros, sino en la infancia feliz que vivió en su Jarahueca natal, en ese sitio  de cruce de trenes, de comerciantes de paso, de personajes, de recuerdos familiares, del cual el autor de Catalina la maga no ha podido desprenderse nunca, jamás.

Un día le comenté  que su pasión por Jarahueca y los personajes de sus cuentos me hacían encontrar ciertos puntos de coincidencia con la literatura Garcíamarquina.  Pensé que con aquella opinión le daba aún mayor legitimidad a lo que hacía. Pero pronto me respondió con su sinceridad habitual:

No eres la primera persona que me lo dices. García Márquez es García Márquez, y yo soy Luis Cabrera Delgado.

Las vivencias narradas junto a su querida Tía Julita, en ese pequeño pueblo espirituano que es Jarahueca, fueron publicadas en 1987 y puede decirse que fue la obra que le permitió cautivar a los amantes  de la literatura infantil, luego de su debut  con Antonio el pequeño mambí. 

Posteriormente, Luis nos fue entregando otros títulos como Pedrín, Carlos el titiritero, Ito, Los calamitosos, Catalina la maga, Cuentos de Jarahueca, El aparecido de la mata de mangos y Vino tinto y perejil, entre muchos otros.

Su mirada desprejuiciada y transgresora le ha permitido recrear desde una visión muy contemporánea  temas como la discapacidad, la muerte, la homosexualidad,  y la vejez.  Por ello,  el autor de ¿Dónde está la princesa? es considerado  como precursor de una poética diferente dentro del panorama literario infantil cubano.

Desde Santa Clara, ciudad que asumió como suya, y desde  la cual ha recorrido el mundo, para siempre, siempre volver, Luis Cabrera ha dado a conocer  más de una veintena de títulos que ha compartido con niños de varios países de Latinoamérica y el mundo, obra que ha sido multi premiada y publicada por diferentes sellos editoriales fuera de Cuba.

Pero su quehacer va más allá de los libros que ha escrito para niños, jóvenes y adultos. Cuando pequeño, Luis  quiso ser director de teatro, por eso ha escrito varias piezas para la escena.  Como trabajó en la radio, conoce el medio por dentro, lo que le ha permitido escribir varios guiones para diferentes programas, además de la labor que ha realizado como crítico e investigador literario. En fin, su eterno deseo de comunicar lo ha convertido en un creador versátil.

Por eso hoy, en julio como en enero, escribo  estas sentidas  palabras para el amigo escritor que hubiera querido conocer en mi infancia, para ese amigo sincero que es Luis Cabrera Delgado, el que nunca, nunca se cansa de jugar a la niñez.

EL ÚLTIMO ENCUENTRO CON EL MAESTRO RUBEN URRIBARRES

EL ÚLTIMO ENCUENTRO CON EL  MAESTRO RUBEN URRIBARRES

Desde su silla de ruedas y ante la fuerte ovación del público que lo aclamaba en el teatro La Caridad, le pidió a los integrantes de la Orquesta que se pusieran de pie, así se despidió para siempre del escenario uno de los más grandes de la música villaclareña, el maestro Rubén Urribarres.

Minutos después de haber concluido el  homenaje a la Orquesta de Música Moderna, agrupación que él fundara como director en 1967 y que dejó de existir en 1994, me acerqué al maestro Urribarres para que me diera sus impresiones sobre este reencuentro de la Orquesta con el público, y para mi sorpresa me dijo:

"Para mi ha sido como si tuviera treinta años, porque yo cuando fundé esta Orquesta tenía exactamente 29 años, o sea, los treinta los cumplí como director de la Orquesta, y ahora me sentí como si tuviera  29, es lo que te puedo decir.  Estoy muy contento porque el concierto quedó bien, a pesar del poco tiempo que tuvimos para ensayar."

Como siempre suele ocurrir, la muerte llega para truncar los sueños.  Y así sucedió con el maestro Urribarres, quien desde su silla de ruedas nunca dejó de trabajar, de soñar y amar la música. Esa que fue la gran pasión de su vida hasta las últimas horas.

Justamente el sábado, cuando se disponía a ofrecer un concierto en su natal Camajuaní nos dijo adiós para siempre, pero su fecunda y extensa obra queda para la eternidad en la recién revivida Orquesta de Música Moderna, en la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, a la que le dedicara tantos y tantos años como director, y en su pequeña Orquesta de Cámara con la que trabajara hasta los últimos días.

VIONAIKA MARTINEZ, CONCIERTO HOMENAJE POR LOS CINCUENTA AÑOS DE LA UNEAC

VIONAIKA MARTINEZ, CONCIERTO HOMENAJE POR LOS CINCUENTA AÑOS DE LA UNEAC Durante más de una hora, Vionaika Martínez y su grupo atraparon la atención del público que se dio cita en la casa de los artistas y escritores villaclareños para celebrar los cincuenta años de la fundación de la UNEAC y de las palabras a los intelectuales pronunciadas por Fidel,
Vionaika, quien lleva diecisiete años de entrega a la música como profesional, interpretó temas antológicos de la música tradicional cubana y latinoamericana, así como de representantes de la Nueva Trova.
La destacada intérprete se presentó con su grupo, el que ahora exhibe un nuevo formato, integrado por la bajista Merlín Chaviano, única fundadora del proyecto inicial; el clarinetista Alejandro Yera, también director del trío Raptus; el joven pianista Juan Manuel Campos, quien funge además, como arreglista del grupo y sorprendió al auditorio como cantante; y Juan Enrique Martínez en la percusión.
Momento significativo dentro del concierto fue la interpretación de temas de la música tradicional venezolana en la voz de Vionaika, acompañada del trío santaclareño Alter Ego que dirige Diego Santiago.
No pudieron faltar piezas ya imprescindibles en el repertorio de Vionaika como Es caprichoso el azar de Joan Manuel Serrat, y Sabor Salado del coterráneo Diego Gutiérrez, así como piezas del repertorio tradicional con un toque de contemporaneidad.
Este es el primer gran concierto que ofrece la vocalista con el actual formato del grupo, con el que ha logrado una magnífica fusión. En hora buena pues, para Vionaika y para el público que se marchó de la casona de la UNEAC dándole las gracias por la noche que nos regaló.